Cuando una idea toma inspiración muy similar a otra
¿Dónde está la línea entre inspiración y copia? En diseño y publicidad, una tipografía puede recordarnos a otra marca, una campaña puede usar recursos de una tendencia que ya existe y una fotografía puede partir de una referencia encontrada en Pinterest, Instagram e incluso en una campaña de otra industria. Inspirarse es parte del proceso creativo. El problema aparece cuando la referencia deja de ser el punto de partida y comienza a convertirse en la propuesta final.
La pregunta parece sencilla, pero en una industria construida sobre referencias visuales, tendencias y códigos compartidos, la respuesta no lo es. Un caso reciente volvió a poner esta conversación sobre la mesa. El lanzamiento de Sorbo, la marca de electrolitos con colágeno de Lola Latorre, y las comparaciones que surgieron con Rhode, la marca de Hailey Bieber. El caso permite hacerse una pregunta mucho más interesante desde el diseño y la publicidad ¿cómo sabemos cuándo una referencia sigue siendo inspiración y cuándo empieza a convertirse en copia?
Observar lo que hacen otros no es algo negativo. De hecho, es prácticamente inevitable. Los diseñadores construyen referencias constantemente. Analizan marcas, campañas, películas, fotografías, movimientos artísticos, tendencias de moda y comportamientos culturales. Todo ese contenido alimenta el proceso creativo y permite encontrar nuevas maneras de comunicar una idea. La diferencia está en qué hacemos después con esas referencias.
Inspirarse significa tomar una idea, entenderla, cuestionarla y transformarla para construir algo propio. Una campaña puede inspirarse en una estética minimalista sin repetir exactamente la identidad de otra marca. Una fotografía puede utilizar una composición similar a otra, pero contar una historia diferente. Una marca puede adoptar una tendencia y reinterpretarla desde su propia personalidad.
El proceso creativo no consiste en trabajar en un vacío. Consiste en observar lo que existe y encontrar una nueva manera de decir algo. El problema comienza cuando la cantidad de elementos compartidos deja de parecer una coincidencia o una referencia general. Una tipografía similar, por sí sola, probablemente no diga demasiado. Lo mismo ocurre con un color, una pose o una tendencia. Pero cuando se repiten simultáneamente la composición, el producto, la dirección fotográfica, las poses, la paleta de color y la manera de presentar el concepto, la conversación cambia.
Aquí es importante hacer una distinción: que dos marcas se parezcan no demuestra automáticamente que una haya copiado a la otra. Para analizar una situación de este tipo es necesario observar el contexto. ¿Cuál fue la referencia? ¿Qué elementos son propios de una tendencia y cuáles son decisiones particulares de una marca? ¿Se trata de una idea general o de una ejecución específica? ¿Existe una intención declarada? ¿Cómo se desarrolló el proceso creativo? En otras palabras, no basta con preguntar “¿se parecen?”. También hay que preguntar “¿Por qué se parecen y cuánto de esa similitud es realmente relevante?”
En septiembre de 2026, Lola Latorre presentó Sorbo, una marca de electrolitos con colágeno orientada al bienestar y a un estilo de vida activo. Poco después del lanzamiento, usuarios de redes sociales comenzaron a comparar su identidad y sus imágenes promocionales con Rhode, la marca de belleza de Hailey Bieber.
Las comparaciones no se limitaron a un único elemento. Los usuarios señalaron similitudes en la estética general, los colores, la tipografía, el packaging y, especialmente, en algunas fotografías de campaña.
Una marca no está construida únicamente por un logo. También forman parte de ella sus colores, tipografías, fotografías, tono de comunicación, packaging, composición visual y manera de relacionarse con su público. Por eso, cuando varios de estos elementos coinciden, la percepción del consumidor puede verse afectada incluso si las marcas pertenecen a categorías diferentes.
Pero también hay que tener cuidado con la idea de que todo parecido es una copia. Actualmente existen tendencias visuales que hacen que muchas marcas terminen utilizando recursos similares como colores neutros, fotografías limpias, tipografías sans serif, fondos minimalistas, iluminación suave o composiciones pensadas para Instagram.
El llamado estilo “clean”, por ejemplo, se ha convertido en un lenguaje visual ampliamente utilizado en moda, belleza, wellness y lifestyle. La existencia de ese lenguaje hace que una marca pueda compartir determinados códigos con otra sin que necesariamente exista una relación directa entre ambas. El verdadero desafío está en cómo una marca transforma esos códigos para hacerlos propios.
La controversia se volvió todavía más interesante cuando Latorre respondió públicamente a las críticas. La influencer reconoció que Hailey Bieber es una referencia para ella y explicó que nunca había intentado ocultar esa inspiración. También admitió que algunas fotografías podían resultar visualmente parecidas y señaló que su participación dentro del emprendimiento está principalmente relacionada con la comunicación y la imagen.
Ese detalle cambia la conversación. No estamos frente a una situación en la que una persona niega cualquier relación con una referencia y el público descubre por su cuenta una similitud. La propia Latorre reconoce la influencia de Rhode. Sin embargo, reconocer una inspiración tampoco significa, por sí mismo, reconocer un plagio. Y ahí vuelve a aparecer la pregunta inicial.
Quizás la solución no sea dejar de mirar lo que hacen otras marcas. Al contrario observar, investigar y construir referentes es fundamental para cualquier profesional creativo. La responsabilidad está en saber qué hacer con aquello que encontramos.
Un buen proceso creativo debería permitir que una referencia sea solo el comienzo. Después viene la investigación, la experimentación y la transformación. ¿Qué puedo cambiar? ¿Qué puedo cuestionar? ¿Qué puedo contar desde mi propia perspectiva? ¿Cómo puedo hacer que esta idea tenga sentido para la identidad de mi marca y no para la de otra? Porque una tendencia puede inspirar una estética, pero no debería convertirse en la identidad completa de una marca.
En un mundo donde las referencias están a un clic de distancia, la originalidad no necesariamente significa inventar algo que jamás haya existido. Muchas veces significa tomar algo que ya conocemos y encontrar una manera diferente de hacerlo nuestro. Al final, quizás la pregunta no sea simplemente si una marca se inspiró o copió. La pregunta más importante para quienes trabajamos en diseño y publicidad es otra ¿Cuánto de lo que estamos creando realmente nos pertenece? Y, sobre todo, ¿Dónde termina la inspiración y dónde comienza la copia?.
Analizando el proceso creativo
| Criterio / Aspecto | Inspiración | Copia / Plagio |
| Definición |
Tomar una idea, entenderla, cuestionarla y transformarla para construir algo propio desde una perspectiva personal. |
Convertir la referencia (punto de partida) en la propuesta final sin aportes ni reinterpretation significativa. |
| Uso de recursos |
Adopta una tendencia o estética general (ej. estilo clean, tipografía, paleta neutra) reinterpretándola con la personalidad propia de la marca. |
Repetición simultánea de múltiples elementos particulares (composición, producto, dirección fotográfica, poses, packaging, color, tipografía). |
| Rol en el proceso creativo |
Sirve únicamente como punto de partida para alimentar la investigación, la experimentación y la innovación. |
Se utiliza como el resultado definitivo, omitiendo el proceso de transformación creativa. |
¿Cómo sé si estoy copiando a otra marca?
Conoce como yo, Sofía Roldán, realizo un rebranding a un mercado saturado sin caer en la copia.

